Casi ningún dueño se equivoca por falta de esfuerzo. Se equivoca porque está mirando el problema que no es. Auditamos tu negocio por fuera y por dentro, cruzamos las dos mitades y te decimos dónde poner el foco.
Una agencia te mira la web. Un consultor te mira los procesos. Ninguno de los dos ve qué pasa cuando lo que prometes por fuera choca con lo que puedes cumplir por dentro.
Lo leemos de internet, sin preguntarte nada.
Sale de 36 preguntas que contestas tú.
El anuncio que lleva a un WhatsApp que nadie mira. La reseña de una estrella cuya causa está en la pregunta 12 del formulario. La promesa de «contrata ahora mismo» en una empresa que cierra a las tres. Eso no lo ve nadie que mire una sola mitad.
«Mi problema es que no me entran suficientes clientes nuevos». Estaba a punto de subir la inversión en captación.
Su canal de captación principal llevaba semanas apagado sin que nadie se hubiera dado cuenta. Su herramienta estrella estaba apuntada al producto que menos clientes perdía, mientras el producto que se le desangraba cada año ni siquiera aparecía en su web. Y no podía verlo porque no estaba midiendo nada.
No necesitaba más clientes. Necesitaba dejar de perder los que ya tenía — y las tres herramientas que lo arreglaban ya las estaba pagando.
Caso real, anonimizado. En la auditoría cada afirmación va con su prueba: una frase literal de su web, una fecha, una respuesta suya con su número de pregunta. Sin evidencia no hay hallazgo.
Nada de un PDF de sesenta páginas que nadie abre. Un documento que se lee en media hora y del que sales sabiendo qué hacer el lunes.
Tu nota digital sobre 100 y tu madurez tecnológica sobre 5. No se promedian nunca: miden cosas distintas, y el contraste entre ellas suele ser el titular.
Las contradicciones de tu negocio, con los cruces primero. Cada una con su prueba de fuera y su prueba de dentro, una al lado de la otra.
Cuántas horas al mes se van en tareas repetibles y lo que cuestan. Solo con tus números, y con la operación a la vista para que la compruebes.
El recorrido de tu cliente tal como funciona hoy, con las fugas en rojo, y el mismo recorrido arreglado. Editables, para que los uses en tus reuniones.
No dos listas separadas de marketing y procesos. Una tabla ordenada por lo que devuelve antes, con los quick wins de esta semana marcados.
Lo que no conviene automatizar todavía, y por qué. Es lo que convierte una auditoría en un consejo y no en un catálogo de cosas que venderte.
Diez preguntas y ves al momento tu puntuación en cinco áreas y cuál es tu punto más flojo. Empezar ahora.
36 preguntas sobre cómo trabajas y 6 sobre tu negocio, escritas para que las entienda cualquiera. Se rellena en el navegador y se guarda solo, y todo va por escrito. No te pedimos ni un dato de tus clientes: solo cómo trabajas.
Tu web, tus redes, tus anuncios activos, tu ficha de Google, tus reseñas y tus competidores. Mientras tú sigues con lo tuyo.
En HTML y en PDF, con los mapas aparte, escrito para que se entienda sin nadie delante. Si te surge una duda al leerlo, nos escribes y te contestamos.
El informe es tuyo y puedes ejecutarlo con quien quieras. Si quieres ayuda con un área concreta, hablamos y lo hacemos por bolsa de horas: pagas solo las que uses.
Una Auditoría Completa de principio a fin, en unos 90 segundos.
Auditamos negocios que esconden sus precios. Sería raro escondiendo los nuestros.
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Decirlo por delante evita decepciones, y es lo que hace que un negocio nos deje auditarlo sin firmar nada.
El diagnóstico son diez preguntas y una puntuación orientativa en cinco áreas, calculada solo con lo que nos cuentas. La auditoría mira además tu web, tus redes, tus anuncios, tus reseñas y tu competencia, lo cruza con 36 preguntas sobre cómo trabajas y te entrega el informe, los mapas y el plan. El diagnóstico te dice dónde mirar; la auditoría, qué hacer.
No. Trabajamos con lo que es público de tu negocio y con lo que nos cuentes en el formulario. Ni una contraseña, ni un panel, ni un usuario. Es una de nuestras reglas y no tiene excepciones.
Déjalas en blanco. Un formulario a medias sirve perfectamente: lo que falte sale en el informe como «sin datos», que también es información. Es mejor un hueco sincero que un dato inventado. Y si alguna no la entiendes, nos escribes y te la explicamos.
Sirve. Se audita con tus redes, tu ficha de Google, tus anuncios y tus reseñas. Y no tener web es en sí mismo un hallazgo, con su nota y su sitio en el plan.
No. El informe lleva una sección obligatoria de qué no conviene automatizar todavía, y en casi todas las auditorías la mayor parte del plan consiste en usar bien herramientas que el negocio ya está pagando.
No. La auditoría se contrata sola y termina en sí misma: te llevas el informe, las dos cifras y el plan, y lo ejecutas por tu cuenta, con tu equipo o con quien quieras. No hay cuotas, ni permanencia, ni nada que se renueve solo.
Cinco días laborables desde que nos devuelves el formulario. La mayor parte del trabajo es nuestro: a ti te va a costar unos quince minutos, lo que tardes en rellenarlo. Sin llamadas.
Te contestamos en menos de 24 horas laborables con los pasos para empezar: cómo pagar y el formulario. Sin compromiso y sin llamadas.